La Feria

La semana pasada, aprovechando las bondades de nuestra nueva ciudad, mi esposo y yo decidimos salir a dar un paseo de sábado por la tarde. Caminamos por las calles y la costa de Barcelona, alrededor de ocho kilómetros en total, y fue espectacular.

Como era de esperarse llevé mi cámara conmigo previendo el encontrarme con algún paisaje especial, y así fue. Luego de haber caminado por cierto tiempo, nos encontramos con una feria de atracciones mecánicas cerca de la playa.

Feria Barcelona

Nunca había estado en una feria como esta y me encantó. Las luces, los sonidos, el olor de las comidas, todo era extremadamente colorido y brillante, parecía sacado de una película y se me hacía bastante irreal.

Tomé muchísimas fotos. Para mí este paisaje era algo completamente nuevo y todo tenía un encanto que valía para ser fotografiado.

Las fotos tienen muy poco procesado. Lo único que hice fue darles a todas el mismo tratamiento en cuanto al la intensidad del negro y de los colores para que hubiera consistencia entre ellas, más allá de la temática. 

Además, quizás puedan notar que no hay presencia de personas en la mayoría de las imágenes y, si la hay es a segundo plano y no el punto de atención de la imagen. Esto fue completamente intencional.

Desde que vi la feria tuve la intención de que las fotografías tuvieran cierto ánimo tenebroso. Este tipo de lugares siempre me han inspirado cierta sensación de espanto. De ahí la decisión en los encuadres sin personas y del tratamiento de los colores.

Dulces Feria

Me divertí mucho haciendo estas fotos. Y ya hay algo más que puedo añadir a la lista de cosas nuevas que hecho este año.

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El Encanto de un Día Lluvioso

Nada como encender un par de velas, escuchar un poco de mellow jazz y sentarse a escribir en un gris y lluvioso día de septiembre. Y aunque la gripe ataque, nada tan relajante como esto.

Y últimamente los días nublados y lluviosos se han hecho un paisaje común. Para mí, inicialmente, esto era un problema porque no me sentía con ánimos de hace fotografías con este clima.

Recapitulando mentalmente mis fotos me he dado cuenta de que hay un patrón. Siempre me inclino a hacer fotografías de días brillantes, con luz intensa o suave, pero siempre alegres y soleadas. Me di cuenta de que siempre me he sentido desmotivada por fotografiar en días nublados, lluviosos y grises. 

A tal punto ha llegado esto que, si era necesario salir en un día con estas características ni siquiera llevaba mi cámara conmigo por pensar que no tendría nada que capturar y que, aunque lo hiciera, me sentiría decepcionada con los resultados. Qué error estaba cometiendo. Recientemente, salí de mi zona de confort y cómo me alegra haberlo hecho.

Decidí llevar mi cámara a pasear conmigo al parque en una tarde gris, en que las nubes habían secuestrado al sol y la brisa fría presagiaba la llegaba de la lluvia. Estas son algunas de las fotos que hice.

Me gusta cómo resultaron estas fotos, al contrario de lo que esperaba. No son mis típicas fotos de días tranquilos y soleados, y me encantan. Siento que hay algo especial en ellas. Los colores matizados, la luz opaca, el parque desierto, tienen un encanto único. 

Me gustó mucho probar un estilo de fotografía diferente. Salir de mi lugar común y atreverme a captar algo con mis imágenes que nunca había probado antes, quizás solo por miedo a que no resultara bien. Definitivamente comenzaré a practicar la fotografía con este estilo.

Ahora siento y veo la belleza de un día lluvioso. Y esto es algo más que he aprendido gracias a la fotografía, hay belleza en todo lo que nos rodea, quizás nos tomé un poco de tiempo y esfuerzo darnos cuenta, pero ahí está.

Un día de playa

Para mí creo que no hay nada como un día de playa. Y el fin de semana pasado tuve uno genial. Fui, con la mejor compañía, a Villasar de Mar, un municipio de Cataluña al norte de Barcelona.

Además tuve la oportunidad de tomar muchas fotos y me encantó el resultado. Al principio temía un poco por enfrentar mi cámara a la brisa, el agua y la arena pero luego, a medida que llegaba la tarde la luz se hizo tan espectacular que no me pude resistir más. Claro, vale destacar que, personalmente, tengo una preferencia radical por fotografiar con luz vespertina. Hay algo sobre esa hora que encuentro especial.

Olas congeladas

Pasé un buen rato fotografiando las olas. Me encantaba la forma en que se iluminaban y quise congelar el movimiento y la luz para recordar y poder compartir el sentimiento de tranquilidad que me transmitían. El sonido de las olas rompiendo en la orilla, la suave luz del sol en su temperatura perfecta y la arena esponjosa remojada por el agua del mar.

Siempre que veo fotografías de olas me llama mucho la atención las formas que hacen, cómo a veces parecen más esculturas sólidas que agua. Por eso, traté de captar algo de eso en mis fotos. Estoy bastante contenta con el resultado.

Macro de arena

Claro que con una iluminación tan buena y este tipo de arena, no me pude resistir a hacer un macro. La playa, en conjunto es un cuadro espectacular, pero siempre es bueno mirar las cosas un poco más de cerca y apreciar todos los detalles.

A continuación dejó una pequeña galería para compartir las fotos que tomé ese día. Hay un poco de todo. Disfruten!

Disfruté mucho este día, especialmente ahora que vivo en un nuevo país donde no todo el año es verano. Estoy encontrando el gusto a disfrutar lo especial de cada temporada. Pronto tendré la oportunidad, por primera vez, de fotografiar un invierno. Pero por ahora nos queda un poco más de playa.