Ojo para la fotografía

En estos días, reorganizando mis fotos, pasando de un disco a otro y clasificando, encontré una carpeta de una inesperada y pequeña sesión de fotos que hice el año pasado. Cuando estaba estudiando fotografía en Bogotá en la academia Labloom, unas chicas del curso de producción de modas estaban en apuros por problemas técnicos con su cámara y fueron a buscar un alumno de fotografía que las ayudara. Y ahí entré yo.

Estaban haciendo el trabajo final del curso y cuando les pregunté qué estilo estaban buscando con las fotos, me dijeron que querían representar una fusión de estilos entre Madonna y Cindy Lauper y querían una sesión muy natural, que no se sintiera posada.

sesiónfotos

Me encantó hacer estas fotografías. Para ese entonces había hecho muchos retratos pero nunca una sesión que se aproximara tanto una de moda. Desde que la hice, descubrí que este es el tipo de fotografía que más disfruto y al que más me gustaría dedicarme profesionalmente.

Una de las cosas que más me gustó de hacer estas fotos fue la iluminación. El lugar en donde estábamos tenía dos grandes ventanas, paredes blancas y hacía un día bastante nublado. Por ello, la luz era muy brillante y suave a la vez.

Recuerdo que ese día mi profesor me pidió ver algunas de las fotos que había hecho y me dijo que tenía ojo para la fotografía. Eso fue un incentivo genial para motivarme a seguir aprendiendo y practicando para lograr mi sueño de, algún día, trabajar como fotógrafa.

Lamentablemente, desde entonces, no he tenido la oportunidad de participar en una sesión como esta y no puedo esperar el momento de que llegue otra oportunidad.

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Haciendo retratos

Últimamente he podido hacer muchas, muchas, muchas fotografías de naturaleza y paisajes. Y aunque he descubierto que me gusta más de lo que pensaba, siempre he sentido una inclinación especial a la fotografía de retratos.

Recientemente comencé a buscar modelos para hacer una sesión. Tenía muchísimo tiempo, demasiado para mi gusto, sin hacer retratos y estaba ciertamente desesperada. Sin embargo, después de varias propuestas y una solicitud a través de mi página de Facebook, hubo respuesta.

Black & White portrait

Mi prima, Ana, se ofreció como modelo. Decidimos usar la playa de escenario y hacer una sesión muy natural.  Comenzamos alrededor de las cinco de la tarde, cuando el sol estaba comenzando a ponerse y nos permitió hacer fotos con una iluminación bastante variada. Pudimos hacer un par de contraluces, claros-oscuros y luz directa.

Para el vestuario optamos por el color blanco, haciendo contraste con labios rojos bien definidos y los muchos colores de sus ojos. Siempre teniendo en cuenta el tono que queríamos lograr con las fotos, la luz, el color del cielo y hasta la brisa se unieron en sintonía perfecta.

Beach

Tenía mucho tiempo sin hacer retratos y me tomó unos cuantos clics entrar en calor. Pero después de un rato todo empezó a fluir y sin darme cuenta pasé dos horas fotografiando a Ana. Les dejo a continuación una pequeña galería de mis favoritas.

Definitivamente hacer retratos es un estilo que quiero perfeccionar. Hay mucho qué aprender todavía y seguiré practicando.

Un día de campo

Como otra de las ventajas de mudarse a vivir a una ciudad nueva, viene la oportunidad de conocer personas nuevas. Y eso es genial. El lugar donde se vive hace mucho, pero las personas con quienes compartes lo llenan.

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de compartir un día con familia que antes vivía a miles de kilómetros, de quienes solo conocía sus nombres y pasé un día espectacular. Fuimos a un pequeño restaurante en las afueras de Barcelona llamado Masía Rural de Can Puig. Los invito a visitar su sitio web para que puedan conocer un poco más de lo que les cuento.

Masía Can Puig

Esta pequeña y espectacular casa está ubicada en el Parque Natural Montseny. Está rodeada de naturaleza pura. En cualquier dirección que atrape a la vista hay montañas, árboles, sembradíos y flores. Aquí se respira aire realmente puro y limpio.

La masía ofrece servicio de restaurante y hospedaje. Solo estuvimos allí para comer pero solo pensar en pasar la noche produce tranquilidad y reposo. La comida estuvo espectacular. Entre innumerables entradas, vinos y postres el paladar se dio un día de lujo.

Restaurante decoración

Y todo parecía y sabía mejor gracias al ambiente. El espacio dedicado a los comensales es, por lo que pude notar, lo que antiguamente comprendía la sala de la casa. Una chimenea, paredes de piedras, muebles de madera y velas crean la atmósfera perfecta para disfrutar de tan suculenta comida.

Luego de comer decidimos dar un paseo por lo alrededores y pude tomar muchas fotos. Aquí dejo una pequeña galería de mis favoritas.

Fue un día espectacular. Espero que pronto pueda volver a hacer un paseo al campo y disfrutar de tanta tranquilidad y paisajes tan hermosos.