Lausanne, azul y sorpresas

Hoy fue nuestro segundo día en Lausanne. El dicho que reza “todo lo que sube tiene que bajar” debería ser al revés aquí: todo lo que baja tiene que subir. Lausanne es un rompecabezas de subidas, bajadas, escaleras y ascensores.

Comenzamos el día bajando hasta Ouchy, uno de los lugares más bonitos que he visitado en mi vida hasta ahora.  Quizás hubiéramos bajado más rapido si no fuera porque nos parábamos cada 5 pasos a ver un edificio o un café, cada uno más bonito que el otro.

Ouchy mafe roig photography

Ouchy es el puerto del lago de Laussane. El cielo, las montañas y el azul del lago se mezclan en uno solo y no alcanza la vista para ver dónde acaban. Hay cines, barcos, flores y crépes de chocolate.

Caminamos sin saber hacia donde mirar porque no nos queríamos perder nada.

Definitivamente queremos regresar para poder ver todo esto otra vez porque es simplemente, hermoso. Después de aquí tomamos el metro, que no tiene conductor y no hay máquinas para marcar los boletos porque aquí las cosas son diferentes y la gente también.

Fuimos a encontrarnos de sorpresa con mis tíos que tenía también 7 años sin ver. Comimos parrilla, tomamos fotos familiares y comenzamos a intentar ponernos al día.

Terminamos dando un paseo “nocturno” por el centro. En Lausanne los domingos no hay gente en las calles, todo está cerrado y en muchos momentos íbamos los tres solos caminando por las calles.

Por ahora a descansar porque de tanto subir y bajar ya no damos para más. Mañana a seguir explorando.

Feliz noche c:

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Fin de Semana en El Campo

Un fin de semana en una casita en el campo donde solo se escuchaba el ruido de la fuente en el jardín era justo lo que necesitaba (y creo que sigo necesitando).

casita en el campo Mafe Roig Photography

Hace un par de semanas pasamos un fin de semana delicioso en una casa rural a las afueras de Barcelona.  Pasamos un fin de semana largo que se hizo muy cortito y la verdad es que me hubiese podido quedar un mes entero ahí y seguro no me hubiera aburrido ni un minuto.

Teníamos un jardín gigante para nosotros solitos con piscina y parrilla. Los perritos pudieron correr todo lo que quisieron y pasamos el 90% de los días afuera ¡Creo que solo entramos a la casa para dormir!

Y es que ¿cómo íbamos a estar adentro? Estábamos rodeados de naturaleza por todas partes, algo que no tenemos en la ciudad y que nos hacía muchísima falta. En esta casa no se escuchaba nada más que los sonidos del agua, de caballos que pasaban galopando cerca y de nuestra música.

No utilizamos la cocina para prácticamente nada. Todas las comidas las hicimos afuera en la parrilla y no nos importó comer rodeados de todo tipo de insectos. Tenía mucho tiempo que no me sentía tan tranquila como me sentí los días que pasamos en esta casita.

Aproveché para hacer muchas fotos y vídeos que se transformaron en el vlog más reciente de mi canal de YouTube. Se los dejo por aquí para que compartan conmigo un poquito de esos días.

Espero que les guste y que tengan muy feliz semana, c: